La crisis dispara el consumo de las “marcas blancas”

Aunque algunas empresas como Danone, Leche Pascual, Calvo o Fontaneda se han preocupado por especificar en sus anuncios que “no fabrican para otras marcas”, lo cierto es que las así denominadas “marcas blancas” han sabido ganarse un importante hueco en el carro de la compra del consumidor medio español, de hecho, ya copan el 33% del mercado de gran consumo, según los datos de Promarca.

Estos datos de mercado se reflejan cada vez más en las grandes superficies pues éstas han reducido radicalmente las referencias ofertadas en los lineales habituales y optan por promocionar su marca blanca ofreciendo su propia imagen y nombre como garantía ante el consumidor.

El precio final del producto es, pues, el factor determinante a la hora de hacer la compra y éste se impone con facilidad frente a otros términos no tan prácticos como fidelidad, posicionamiento, imagen y diferenciación. Sobre todo, cuando el consumidor percibe que no hay una diferencia “abismal” en cuestión de calidad entre marca precursora e imitación. De hecho, hay “marcas blancas” que se han posicionado tan bien frente a los consumidores que éstos las prefieren antes que a la pionera o genuina.

Otra tendencia en el mercado es que las “marcas blancas” no se han quedado sólo en los artículos básicos y de primera necesidad, si no que están experimentando una clara propensión hacia la especialización, ofertando productos cada vez más diferenciados y variados, incluso gamas más gourmet.

Las previsiones para la próxima campaña de Navidad, según un estudio de consumo navideño realizado por Deloitte, siguen confirmando esta reducción en el gasto de alimentación de los consumidores españoles quienes, invirtiendo menos dinero hacen filigranas para poder comprar el mismo número de artículos y, si es posible, con la misma calidad.

Barbadillo Asociados.

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