La franquicia como autoempleo (I)

¿Nómina o beneficios?

El coste de la mano de obra y la crisis actual han hecho que la franquicia se consolide como una manera de encontrar empleo. Así, el franquiciado opta por ser el jefe y el empleado.

En los casos en los que el emprendedor busca convertirse en el único trabajador de la empresa, deberá tener en cuenta una serie de condiciones a la hora de elegir franquicia:

– La superficie mínima requerida para el local. En el caso de que sea mayor a 50 metros cuadrados, lo oportuno es contratar a una segunda persona, por lo que no sería compatible con aquello que busca el franquiciado.

– Las funciones que debe realizar el trabajador-franquiciado. En el caso, por ejemplo, de una academia, no es suficiente con un profesor, sino que se precisa de un secretario para la atención al público, ya sea en persona o a través del teléfono.

– El horario establecido por la franquicia. Aunque el emprendedor esté dispuesto a dedicar todas las horas del día a su negocio, lo cierto es que una persona cansada no puede aportar el 100% de su energía a la empresa.

Así, para el autoempleo, los expertos recomiendan una marca en la que el franquiciado tenga una labor principalmente comercial y que no requiere un local.

En cuanto a los beneficios, existen 2 opciones:

– Un sueldo mensual para el franquiciado.

– Que el emprendedor cobre en función de los beneficios.

A este respecto, existen diferentes opiniones. Así, Santiago Barbadillo, director general de la consultoría Barbadillo y Asociados, establece ciertas condiciones: “El franquiciado debe tener un sueldo siempre y cuando le dedique el tiempo de gestión necesario a la empresa, pero un tiempo que sea real y efectivo”.

Raúl Jiménez, director financiero de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Madrid, tampoco es partidario de implantar una nómina fija: “Si me pongo un sueldo, genero un gasto mensual y, por tanto, menos beneficios” -en declaraciones a Carmelo Hermoso de Mendoza para En Franquicia-.

El director continúa: “Si prevemos que vamos a tener que solicitar un préstamo, si hay beneficios, mejor. Entonces es recomendable no cargar mucho la nómina, para que los dividendos sean mayores. Pero si no necesitamos pedirle dinero al banco, no importa que tengamos pérdidas, porque disponemos de 15 años para compensarlas en el Impuesto de Sociedades”.

María Gallego

 

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