La franquicia como autoempleo (II)

¿Cuál es mi sueldo?

La nómina debe ajustarse a las funciones y al precio del mercado, nunca hincharse desproporcionadamente. “Lo correcto es cargar a la empresa con un precio de mercado por el trabajo que vayamos a realizar y no con lo que a uno le gustaría ganar”. Ésta es la opinión de Dioscórides Casquero Vega, director de Comercio Interior y Franquicias de la Cámara de Comercio de Zaragoza. “El salario debe estar ajustado a las labores que como empleado realiza el franquiciado, al margen de las de gestión que como empresario lleve a cabo”, finaliza.

La cuantía, por tanto, no sólo ha de adaptarse al trabajo realizado por el franquiciado, sino que ha de tener en cuenta los posteriores pagos a la Seguridad Social. Por ello, es preferible incurrir en el gasto de una consultoría-asesoría. Esta cura de salud permitirá no llevarse sustos más adelante y decantarse por la fórmula de sociedad más fructífera, sobre todo en lo que se refiere a las subvenciones.

No obstante, el sueldo del franquiciado se considera un gasto más. Así, se debe tener en cuenta tanto en las partidas mensuales como a la hora de calcular la tesorería. El fondo de maniobra asegura la nómina del asociado en caso de que no se obtengan los beneficios mínimos.

“La inversión no tiene por qué determinar la retribución de los elementos que la gestionan”, afirma Santiago Barbadillo. “Lo que ocurre es que normalmente un negocio de gran coste requiere una especialización mayor y, por tanto, unas retribuciones más altas”, continúa. “No es lo mismo ser encargado de una tienda de zapatos que de un gimnasio de 2.000 metros cuadrados, porque la capacidad de gestión, el liderazgo o el conocimiento del marketing son muy distintos” -declaraciones de En Franquicia-.

Se debe tener en cuenta, además, que el salario del franquiciado repercute en los beneficios a cierre de ejercicio. “Si un emprendedor se asigna una retribución de 1.000 euros mensuales no quiere decir que esté ganando dicha cantidad. Lo que está haciendo es detraerla como anticipo de lo que va a sacar en la cuenta de resultados a final de año”, comenta Dioscórides Casquero.

La franquicia vista como una opción de autoempleo se ha convertido en la manera de subsistir de muchos desempleados. Frente a las desventajas que presenta esta fórmula -la gestión y atención directa del negocio-, el autoempleo en asociación conlleva un mejor conocimiento de la marca y de aquello que busca el cliente final.

 María Gallego

 

La franquicia como autoempleo (I)

¿Nómina o beneficios?

El coste de la mano de obra y la crisis actual han hecho que la franquicia se consolide como una manera de encontrar empleo. Así, el franquiciado opta por ser el jefe y el empleado.

En los casos en los que el emprendedor busca convertirse en el único trabajador de la empresa, deberá tener en cuenta una serie de condiciones a la hora de elegir franquicia:

– La superficie mínima requerida para el local. En el caso de que sea mayor a 50 metros cuadrados, lo oportuno es contratar a una segunda persona, por lo que no sería compatible con aquello que busca el franquiciado.

– Las funciones que debe realizar el trabajador-franquiciado. En el caso, por ejemplo, de una academia, no es suficiente con un profesor, sino que se precisa de un secretario para la atención al público, ya sea en persona o a través del teléfono.

– El horario establecido por la franquicia. Aunque el emprendedor esté dispuesto a dedicar todas las horas del día a su negocio, lo cierto es que una persona cansada no puede aportar el 100% de su energía a la empresa.

Así, para el autoempleo, los expertos recomiendan una marca en la que el franquiciado tenga una labor principalmente comercial y que no requiere un local.

En cuanto a los beneficios, existen 2 opciones:

– Un sueldo mensual para el franquiciado.

– Que el emprendedor cobre en función de los beneficios.

A este respecto, existen diferentes opiniones. Así, Santiago Barbadillo, director general de la consultoría Barbadillo y Asociados, establece ciertas condiciones: “El franquiciado debe tener un sueldo siempre y cuando le dedique el tiempo de gestión necesario a la empresa, pero un tiempo que sea real y efectivo”.

Raúl Jiménez, director financiero de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Madrid, tampoco es partidario de implantar una nómina fija: “Si me pongo un sueldo, genero un gasto mensual y, por tanto, menos beneficios” -en declaraciones a Carmelo Hermoso de Mendoza para En Franquicia-.

El director continúa: “Si prevemos que vamos a tener que solicitar un préstamo, si hay beneficios, mejor. Entonces es recomendable no cargar mucho la nómina, para que los dividendos sean mayores. Pero si no necesitamos pedirle dinero al banco, no importa que tengamos pérdidas, porque disponemos de 15 años para compensarlas en el Impuesto de Sociedades”.

María Gallego

 

La franquicia inmigrante

En 2008, en España había más de 5 millones de personas de nacionalidad extranjera, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta población, en aumento, ha provocado parte del crecimiento de las franquicias, conocedoras de la importancia de este colectivo para su expansión.

Las trabas que encuentran los extranjeros a la hora de encontrar trabajo en España se traduce en un mayor interés hacia el autoempleo. Si el inmigrante no conoce el idioma ni las costumbres del país de origen, las posibilidades de gestionar su propio negocio se multiplican ante la dificultad de encontrar empleo por cuenta ajena.

Para los que ya poseen un permiso de residencia, aún es más fácil poder hacerse cargo de su empresa. Aunque se requieren licencias especiales, sobre todo si se trata de un inmigrante extracomunitario, lo cierto es que la mitad del camino ya está hecha.

Una vez tomada la decisión de emprender una empresa bajo el régimen de autónomo, el inmigrante ha de elegir una fórmula: solo o con el respaldo de una franquicia.

En el último caso, el extranjero cuenta con la experiencia de una empresa ya implantada, que conoce el mercado en el que opera y que le proporcionará la formación necesaria para el día a día de su nueva actividad.

A esto se une el hecho de que algunas franquicias firman acuerdos con entidades financieras que favorecen la inversión extranjera.

Muchas son las organizaciones que apoyan a los inmigrantes en la creación de empresas. Entre ellas, destacan las dependientes del gobierno, ya sea autonómico o central, y organizaciones que engloban colectivos:

– Cámaras de Comercio y el Ministerio de Trabajo e Inmigración. La Cámara de Comercio de Madrid ha creado E-inmigrantes.net (www.e-inmigrantes.es), en el que se puede acceder a todo tipo de información relacionada con la creación de empresas. En el link http://www.camaramadrid.es/SEDE/100creac/extrr/Default.asp, los inmigrantes interesados pueden encontrar los pasos que seguir para el autoempleo. Esta iniciativa está cofinanciada por la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración y por el Fondo Social Europeo.

–  ATA, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ha realizado una página exclusiva para los empleados por cuenta propia de fuera de nuestro país. En www.autonomosinmigrantes.es, se puede encontrar información referida a ayudas, leyes, centros especializados, formación e incluso seguros.

– Entidades financieras que, aparte de los acuerdos firmados con consultorías y marcas franquiciadoras, destinan parte del gasto en responsabilidad social al apoyo de nuevos proyectos empresariales y a la colocación de minorías.

María Gallego