Respondiendo a mil y una preguntas (IV)

Por canon, entendemos 2 conceptos: el derecho de entrada o los pagos periódicos.

En el primer lugar, se entiende por canon la cifra que se aporta al inicio de la actividad y que sirve, únicamente, para formar parte de la enseña. Con ello, se paga parte del know-how que se va a recibir de la central franquiciadora.

En segundo lugar, tenemos los cánones, entendidos como los ingresos periódicos que las centrales obtienen de sus franquiciados. Estos pueden tratarse de importes fijos o porcentajes sobre compras o ventas.

Es prácticamente imposible encontrar una franquicia que no cobre esto al franquiciado, ya que de ahí sale el dinero necesario para el pago a proveedores, desarrollo de la marca, actividades de publicidad y marketing, así como la financiación del crecimiento de la empresa.

Por tanto, se hace necesario el pago de dichos cánones, ya que favorecen no sólo al franquiciador sino también al asociado.

De otra manera, las centrales cobrarían derechos de entrada mucho más elevados que irían a pagar los costes antes mencionados.

María Gallego

Quiero ser franquiciado (XXI)

Estructura empresarial del franquiciador

En este apartado, que casi cierra la serie dedicada al franquiciado, se van a tratar 2 grandes temas del proceso de asociación:

–          La estructura humana de la central.

–          La situación económico-financiera del franquiciador.

La estructura humana que conforma la central deberá ser valorada en función del grado de expansión que haya alcanzado la red. Al principio, es comprensible que la matriz esté conformada por pocas personas. No obstante, un mayor crecimiento de la marca implica la contratación y, lo más importante, la delegación de responsabilidades a terceras personas.

En cuanto a la situación económica, el futuro franquiciado debería tener acceso al balance y cuentas de pérdidas y ganancias de la central.

El asociado ha de revisar las listas de Registros de Impagados (RAI). En caso de encontrar la marca entre las empresas que deben dinero a proveedores, es conveniente consultar con el franquiciador el motivo de la inclusión de la firma en dicho archivo. En muchas ocasiones, existe una explicación para tal suceso.

En muchos casos, las centrales pactan condiciones ventajosas para los franquiciados con bancos. Así, los franquiciados podrán, por un lado, acceder a una buena financiación. Por otro, sabrán que la entidad financiera ha apostado por el modelo de negocio de la franquicia.

Aspectos operativos

Aunque en los párrafos anteriores se ha hablado de la importancia de delegar ciertas actividades a los empleados de la central, lo cierto es que el franquiciador debe conocer al pie de la letra cada uno de los aspectos de su negocio.

Por tanto, el franquiciado ha de comprobar la experiencia del responsable de la marca en el sector y, sobre todo, si éste se ha dedicado en cuerpo y alma a la empresa en los inicios de la misma. Este hecho es de vital importancia, ya que asegura la correcta transmisión del know-how a los asociados.

Si hablamos de franquicias de productos especializados, el candidato deberá plantearse una serie de cuestiones:

–          Si la central es la única suministradora de producto a las franquicias.

–          Si tiene capacidad para distribuir el producto a su mercado objetivo.

–          Si existen otras empresas que puedan repartir el producto en caso de la incapacidad de la central para suministrar la mercancía.

Información extraída de La franquicia paso a paso,
de Santiago Barbadillo de María

Próxima entrega: Solicitud de información. Disponibilidad de la base documental adecuada

Pautas prácticas para elegir franquicia (II)

Una vez elegida la marca y contactado con el franquiciador –ya sea mediante una consultoría o a través de la central–, es fundamental que el asociado concierte entrevistas con el responsable de la expansión de la firma, de tal manera que el franquiciado se podrá hacer una idea real y lo más objetiva posible del potencial de la franquicia. De las entrevistas, el asociado debe salir con toda la información posible en relación a:

– El coste económico total de poner en marcha el negocio.

– El tiempo en el que se produce el retorno de la inversión.

– El valor real del know-how que ofrece la enseña.

– La formación y el apoyo que brinda la marca.

 

Si el emprendedor está seguro de haber encontrado la franquicia, el siguiente paso es el estudio de la ciudad y de los negocios próximos al local en el que se situará la empresa.

Se puede tener la mejor idea, un proyecto innovador, aptitudes y financiación adecuadas y, sin embargo, fracasar en la elección del local. 

Una vez concretado todo lo anterior, sólo queda firmar el contrato de franquicia y comenzar a operar bajo la firma elegida, con la confianza de haber tomado una decisión sobre la base de un exhaustivo estudio y una contrastada información.

Santiago Barbadillo